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El caracol manzana: de habitante del acuario a invasor del delta

¿Qué es el Caracol manzana?

El caracol manzana (Pomacea sp.) es el nombre que reciben distintas especies de un género de caracoles de agua dulce pertenecientes a la familia Ampulariidae (Gasterópoda, Mollusca).

 

Morfológicamente destaca su concha esférica y globosa, de color pardo o verdoso con rayas oscuras, que puede superar los 9 cm en los individuos de mayor tamaño. En su interior se aloja un individuo de cuerpo blando de color oscuro del que sale un pliegue de la piel en forma de tubito, que les sirve para respirar cuando están bajo el agua, denominado sifón. Todo ello protegido por el opérculo, una especie de trampilla o tapa que les permite encerrarse dentro de la concha.

 

Tienen unos rasgos biológicos muy característicos y generalistas, que los hacen especialmente capaces de adaptarse y establecerse en distintas zonas geográficas, marcando sus límites geográficos factores como la temperatura o el pH del agua.

Caracol manzana poniendo sus huevos durante las prospecciones realizadas por Paleoymás

Caracol manzana realizando una puesta

Ecología

Se alimenta principalmente de plantas acuáticas, que incluyen especies vegetales silvestres y cultivadas como el arroz. También consumen perifiton (algas, pequeños crustáceos y otros organismos que se adhieren y crecen sobre las rocas, madera sumergida o el sustrato), detritus y huevos de otros caracoles y peces.

 

Además, toleran un amplio rango de condiciones ambientales: temperatura, entre 15 y 36 ºC, salinidad de hasta 6.8-10.2 ‰ y pH de entre 3.5 y 10.5. De actividad mayoritariamente nocturna, se reproduce entre los 20 y 30ºC de temperatura ambiente, la cual se considera su temperatura óptima.

 

Su sexo se puede diferenciar morfológicamente en base a su tamaño y opérculo. Llegan a la madurez sexual cuando miden unos 3 cm, aproximadamente a los tres meses de vida, aunque pueden vivir hasta 3 años alcanzando tamaños de más de 9 cm.

 

Puesta de caracol manzana con algunos huevos ya eclosionados hallada durante las prospecciones realizadas por Paleoymás

Puesta de caracol manzana con algunos huevos ya eclosionados (Foto: Iván Lizaga)

 

En la época reproductiva cada hembra deposita varias puestas de más de 200 huevos a la semana, con una efectividad del 70 %, aumentando el número de puestas cuando están fuera de su área nativa (típico rasgo invasor). Dichas puestas, de un color rosa llamativo, son colocadas en el exterior del agua, normalmente sobre alguna planta de porte vertical como cañas, eneas o las propias matas de arroz y tardan en eclosionar unas 3 semanas.

Aunque en su área de distribución original presentan muchos depredadores específicos como el caracolero común o milano caracolero (Rostrhamus sociabilis). En nuestro país, únicamente se ha reportado depredación sobre el caracol por parte del morito común, Plegadis falcinellus y recientemente por otra especie invasora, el cangrejo azul, Callinectes sapidus.

 

 

Una especie exótica invasora

Estos animales provienen del sur del continente americano y han suscitado un gran interés tanto económico como ecológico en los últimos años.

Una vez introducidos en una nueva área, el caracol manzana tiene una gran capacidad colonizadora, debido a sus dos sistemas de respiración (acuática y aérea), sus hábitos alimentarios generalistas y su éxito reproductivo entre otros rasgos, lo que los convierte en una de las especies más invasoras del mundo.

 

Aunque bien es cierto que no todas las especies de este género tienen la misma capacidad de adaptación, algunas como Pomacea canaliculata y Pomacea maculata son especialmente hábiles y en nuestro país han sido incluidas en el Catálogo Español de Especies Invasoras, además de ser catalogadas del mismo modo por otros organismos internacionales como el Invasive Species Specialist Group (ISSG) de la IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).

 

En nuestro país únicamente existen dos focos con presencia de este caracol, las Islas Canarias y el tramo bajo del Ebro, el único foco de la península, y el primer y único caso en la Europa continental.

Se cree que el caracol manzana se introdujo en la Península Ibérica debido al abandono de unas instalaciones donde se criaba dicha especie en la localidad de L’Aldea (Tarragona) para su venta en tiendas de mascotas como animales de acuario. Los caracoles consiguieron llegar hasta canales de riego y de ahí al río Ebro, donde se han establecido debido a la abundancia de alimento, condiciones de temperatura y humedad favorables y la ausencia de depredadores naturales. Nadie fue condenado por este hecho al determinarse en el juicio que el delito había prescrito.

Caracol manzana juvenil hallado durante las prospecciones realizadas por Paleoymás

Caracol manzana juvenil

 

 

Impactos y amenazas

Existen distintos efectos y amenazas derivadas de la presencia del caracol, entre los que se encuentran su importancia médica como vectores de parásitos. Concretamente se sabe que esta especie puede ser transmisor de un parásito (Angiostrongylus cantonensis) productor de meningitis en la población humana.

 

Además, las pérdidas económicas que se sufren en las zonas donde se introducen son cuantiosas y se pueden dividir en pérdidas directas, derivadas del su consumo de los cultivos (hasta al 60%-90% de las plantas de arroz) e indirectas, derivadas de las actuaciones de control de la invasión y que incluyen desde tratamientos con fitosanitarios (saponinas), hasta desinfección de maquinaria y embarcaciones, pasando por los controles de acequias y ribera del río.

En el plano ecológico, la pérdida de biodiversidad que se deriva de su presencia está principalmente causada por su fuerte alta tasa de consumo que afecta a los demás herbívoros, ya que compiten por los recursos alimentarios. Además, pueden alterar gravemente los ecosistemas asociados a humedales.

 

Caracol manzana por dentro

Caracol manzana fuera de su concha (Foto: Ismaelnatural)

 

Control

En el año 2013 se realizaron las primeras prospecciones oficiales promovidas por la Confederación Hidrográfica del Ebro, junto con las primeras labores de control y eliminación. Estas labores se han repetido durante los años posteriores, ralentizando la ascensión de la especie a lo largo del curso del río, aunque no con todo el éxito deseado y con una fuerte inversión económica.

 

Para saber más no dudes en consultar el artículo publicado en Naturaleza Aragonesa, y en el que participan miembros del equipo de GesMollusca de Paleoymás.

[En Paleoymás desarrollamos estudios y prospecciones de caracol manzana y otros moluscos invasores]

 

 

 

¿Se come?

Una de las principales inquietudes de las personas que oyen hablar sobre este caracol es: ¿se puede comer? Esta duda es razonable, ya que otras especies invasoras acuáticas son comestibles, como los cangrejos rojo y azul. En el caso del caracol que habita en el Ebro, se desaconseja totalmente su consumo por dos razones

  1. La contaminación del agua en la que habitan y
  2. Su capacidad de albergar un parásito que puede contagiar la meningitis a humanos si no se cocina adecuadamente. Todo esto pese a lo que indica Wikipedia, y las costumbres asiáticas donde, por lo visto, sí es consumido.

 

 

Infografía a modo de resumen

 

Caracol manzana

 

 

Bibliografía

Gobierno de España (2013). Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Fam. Ampullariidae (Engelm.) F.M.Knuth. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

ISSG (2017). Global invasive species database. Recuperado el 30 de 11 de 2019, de http://www.iucngisd.org/gisd/search.php

CHE (2019). Especies Exóticas Invasoras de aguas continentales. Caracol manzana. Recuperado el 30 de 11 de 2019, de   http://www.chebro.es/contenido.visualizar.do?idContenido=36691.

 

 

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