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Magnetometría (3)

Prospección arqueológica y magnetometría en el delta del Ebro

El avance de las aplicaciones en materia de geofísica se aplica cada vez más a otras disciplinas, entre las que se encuentra la arqueología. Una práctica muy habitual es el uso del georradar para la detección de estructuras en el subsuelo; esto ayuda en gran medida a las prospecciones arqueológicas y de esta manera permite adelantarse a los proyectos constructivos y planificar las actuaciones a realizar.

 

La magnetometría es un método geofísico relativamente simple en su aplicación. El campo magnético de la tierra afecta a puntos que contienen magnetita (Fe), pero estos puntos producen también un campo magnético inducido, es decir, su propio campo magnético. Un magnetómetro mide las anomalías magnéticas en la superficie terrestre, las cuales podrían ser producto de un yacimiento arqueológico o de un resto metálico de grandes dimensiones (entre otros).

 

Estas mediciones magnéticas se realizan en distancias regulares a lo largo de perfiles en estaciones de observación, y combinando perfiles paralelos se obtiene un mapa de observaciones magnéticas.

 

La mayoría de los magnetómetros disponibles para la prospección minera miden variaciones de la intensidad vertical (interpretación más clara en comparación a la medición de variaciones en las intensidades total y horizontal). Por lo tanto se trata de mediciones relativas, cuya precisión es más alta en comparación a las mediciones absolutas. Además, el campo geomagnético sufre variaciones con respecto al tiempo y a su forma (como la variación diurna, por ejemplo).

 

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Realización de mediciones magnéticas.

 

Las razones de la eficacia del magnetismo en arqueología están relacionadas con varios factores, entre ellos la alteración de las propiedades magnéticas y los contrastes de susceptibilidad magnética en los suelos.

 

Las variaciones en la susceptibilidad magnética entre la capa superior del suelo, el subsuelo y las rocas —la capa superior normalmente es más magnética que el subsuelo— son otro factor importante y hacen posible la detección de objetos, zanjas, pozos y otras características sedimentadas que fueron excavadas y luego enlodadas o rellenadas con tierra vegetal. Las áreas rellenadas producen anomalías positivas; por el contrario, hay menos material magnético introducido en la capa superior del suelo (incluidos muchos tipos de mampostería).

 

La elaboración de cartografías de zonas susceptibles de restos arqueológicos utilizando este método facilitará el control arqueológico al equipo que vaya a realizarlo y ayudará a la excavación de los restos si fuera necesario.

 

En el caso que nos ocupa el estudio se justifica por la presencia de naufragios de barcos antiguos en la zona, que han proporcionado abundante material en las playas tras grandes tempestades. Recientemente la borrasca Filomena aportó grandes cantidades de arena del talud y del fondo marino a las playas, las cuales podrían llevar consigo restos arqueológicos.

 

El trabajo lo realiza la Paleoymás en colaboración con GPR3D por encargo de Grupo Tragsa, que ejecuta la obra para el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

 

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